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VALENCIA ADICCIONES ®: febrero 2019

12 febrero 2019

YOGA, MINDFULNESS Y ADICCIONES (1)

Buenos días. En esta entrada revisaremos los orígenes filosóficos, la evidencia científica actual y la promesa clínica del yoga y la atención plena (mindfulness) como terapias complementarias para los tratamientos de adicciones. 

Históricamente hay ocho elementos del yoga que juntos comprenden principios y prácticas éticas para vivir una vida significativa, decidida, moral y autodisciplinada. Las prácticas tradicionales del yoga, incluidas las posturas y la meditación, dirigen la atención hacia la propia salud, al mismo tiempo que reconocen los aspectos espirituales de la propia naturaleza del ser. Por otro lado, la atención plena o mindfulness, se deriva de la antigua filosofía budista, y las prácticas de meditación de atención plena, como el suave Hatha Yoga o la respiración consciente, se integran cada vez más en entornos de atención a la salud seculares. Los modelos teóricos actuales sugieren que las habilidades, los conocimientos y la autoconciencia, aprendidos a través de la práctica del yoga y la atención plena, pueden apuntar a múltiples procesos psicológicos, neurológicos, fisiológicos y conductuales implicados en los mecanismos de las adicciones y las recaídas.



Yoga, Mindfulness y Adicciones
Yoga, Mindfulness y Adicciones


Un número pequeño, pero creciente, de ensayos clínicos bien diseñados y estudios experimentales de laboratorio sobre el tabaquismo, la dependencia al alcohol y el uso de sustancias ilícitas, respaldan la eficacia clínica y los mecanismos de acción hipotéticos subyacentes a las intervenciones basadas en la atención para tratar las adicciones. 

Debido a que se han realizado muy pocos estudios sobre el papel específico del yoga en el tratamiento o la prevención de la adicción, se propone un modelo conceptual para informar sobre estudios futuros, sobre sus resultados, y sobre los posibles mecanismos subyacentes a los mismos. También se necesitará investigación adicional para comprender mejor qué tipos de yoga y las intervenciones basadas en mindfulness que funcionan mejor, para qué tipo de adicciones, para qué tipo de pacientes y bajo qué condiciones. En general, los hallazgos actuales respaldan cada vez más el yoga y la atención plena como terapias complementarias prometedoras para tratar y prevenir las conductas adictivas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la carga de morbilidad atribuible al alcohol y al uso indebido de drogas equivale a más del 5% de la carga total de morbilidad en todo el mundo y el uso nocivo del alcohol se cobra ya unos 2,5 millones de vidas por año (1). Existe una creciente preocupación por los trastornos debidos al uso de sustancias ya que las tasas de recaídas alcanzan hasta el 80-95% en el primer año después del cese de consumo, por ejemplo respecto del alcohol o el tabaco (2) (3). Aunque las terapias convencionales para la prevención de recaídas pueden ser un tanto exitosas, las terapias complementarias como el yoga y la meditación consciente son cada vez más reconocidas. Está demostrada su capacidad para mejorar la recuperación de la adicción, en parte al enfocarse en las cogniciones relacionadas con el estrés, la ansiedad, las emociones y los impulsos conductuales (4) (8). Una revisión sistemática realizada en 2009 concluyó que, aunque existían pruebas preliminares prometedoras sobre la seguridad y la eficacia clínica del entrenamiento en meditación consciente para los trastornos por uso de sustancias, faltaban datos concluyentes debido a la mala calidad de los ensayos y otros problemas metodológicos como los tamaños de muestra pequeños (9). Estamos pues a la espera de una revisión que haya abordado específicamente el yoga como una posible terapia complementaria para tratar la adicción o ayudar a prevenir las recaídas. El objetivo específico de este trabajo, por lo tanto, es examinar la base teórica y empírica actual para la meditación, el yoga y la atención plena como parte de un enfoque integrador para tratar y prevenir las adicciones más comunes y costosas, como el tabaquismo, la dependencia del alcohol y el uso de sustancias ilícitas. 

Primero describiremos la filosofía del yoga, con un enfoque en las formas en que la respiración yóguica, las posturas, la meditación, la concentración y los fundamentos morales y éticos pueden aumentar la resiliencia ante el estrés y disminuir la vulnerabilidad a la adicción. A continuación, discutimos la relación entre la adicción y el estrés como una base conceptual de cómo el yoga y la atención plena pueden ayudar a tratar o prevenir conductas adictivas, incluidos los patrones asociados de pensamiento, procesamiento emocional, fisiología y comportamiento. Luego, presentamos tres líneas ejemplares de investigación clínica convergente que apuntan a resultados clínicos prometedores y mecanismos potencialmente compartidos de cambio terapéutico.

Concluimos presentando un modelo conceptual que destaca la utilidad clínica de integrar los elementos tradicionales del Ashtang yoga y la meditación mindfulness como una forma de romper el círculo estrés, emociones negativas, anhelo, comportamiento de búsqueda de drogas y abstinencia. 

Filosofía del Yoga: La filosofía hindú del yoga tal como la describió el sabio Patanjali en el siglo II a.c. se basa en los ocho miembros del Ashtang yoga (Figura 1), compuesto por yamas (disciplinas éticas), niyamas (observancias individuales), asanas (posturas), pranayama (control de la respiración), pratyahara (retirada de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (autorrealización o iluminación) (10).

Contrario a las creencias occidentales populares y la modernización, la práctica antigua del yoga implica más que las asanas (posturas) o la dhyana (meditación). Estas ocho extremidades se componen de principios éticos para vivir una vida significativa y con propósito; sirviendo como una prescripción para la conducta moral y ética y la autodisciplina, y dirigen la atención hacia la propia salud al tiempo que reconocen los aspectos espirituales de la propia naturaleza (11). En la literatura científica occidental, el yoga es un término general que abarca técnicas de respiración, posturas, ejercicios de fortalecimiento y meditación (12). Las formas más comunes de yoga practicadas en Occidente son las posturas físicas y las prácticas de respiración del Hatha yoga y la meditación (13). El Hatha yoga también categoriza el estilo Iyengar, Kundalini, Bikram, Ananda, Vivnoya y Anusara (14). Las técnicas de respiración del Hatha yoga se centran en la prolongación consciente de la inhalación, la retención de la respiración y la exhalación (11). Aunque hay un particular enfoque en la respiración y la meditación, el Hatha yoga es de naturaleza más física que las otras varias formas de yoga (15). Por ejemplo, las asanas son posturas físicas que estiran y fortalecen diferentes partes del cuerpo, masajeando y llevando sangre fresca a los órganos internos mientras que rejuvenecen el sistema nervioso y lubrican las articulaciones, músculos y ligamentos (16). Los practicantes escanean sus cuerpos para tomar conciencia de los músculos rígidos, que entonces pueden aflojarse hasta que la postura se alcance correctamente (17). La técnica de respiración abdominal y el enfoque de la conciencia en el cuerpo son el componente mental, con el foco de atención en el presente asana y la experiencia física ayudan a centrar el yo en el momento presente (17). Este tipo de conciencia sensorial centrada en el presente resuena con la filosofía budista de la meditación mindfulness, que son la base de un curso secular ampliamente disponible conocido como "Reducción del Estrés Basado en la Atención Plena" (MBSR) (18).



elementos del Yoga Valencia Adicciones
Figura 1: Elementos del Yoga



Una forma más meditativa de yoga es el denominado Raja yoga o "Unión por dominio mental" (17). Según Swami Vivekananda, el término "Raja yoga" significa método de concentración mental que implica la capacidad de controlar la mente a través de la práctica de los ocho pasos descritos por el sabio Patanjali en su texto "Yoga Sutras" (19). 

Uno de estos pasos es el Pranayama o "control de la respiración". Los tres tipos de movimiento de Pranayama son: uno por el cual inhalamos, otro por el cual lo arrojamos (exhalación), y la tercera acción en la que se mantiene la respiración en los pulmones, o se detiene la entrada a los mismos (19). El Pranayama sabemos que aumenta el tono parasimpático, disminuye el tono simpático, mejora las funciones cardiovasculares y respiratorias, disminuye los efectos del estrés y la tensión sobre el cuerpo y mejora la salud física y mental (20) (22). La práctica integrada del yoga tradicional implica meditación, ejercicio y enseñanza espiritual; la forma integrada ha sido encontrada más beneficiosa para el bienestar físico, psicológico y espiritual que el yoga practicado primariamente como una forma de ejercicio (3). 

Smith también informó que los niveles de cortisol disminuyeron en aproximadamente 31% en personas que practicaban yoga integrativo en comparación con aquellos que practicaron yoga como forma de ejercicio físico (23). Este estudio sugiere que practicar yoga con la intención de que sea parte de la propia espiritualidad puede estar relacionado con unos mejores resultados. 

La meditación es el arte de un manejo eficiente y adaptativo de la energía neuroconductual, con compromiso total o desvinculación de los procesos mentales conscientes y la conciencia sensorial, dependiendo del tipo de práctica de meditación. La práctica de la meditación puede categorizarse generalmente, bien como un monitoreo abierto, o como una atención centrada (24). En ambos estados, uno puede experimentar un ser espontáneo, único, sin sentido del ego, memoria o tiempo (25). La respuesta de relajación lograda después del yoga puede conferir la habilidad de enfrentar las situaciones en un estado mental relajado y realizar tareas con mayor facilidad y sin esfuerzo (26). Este concepto se refleja en las enseñanzas seculares de la meditación mindfulness en entornos académicos, médicos y clínicos en los países occidentales, incluidos los Estados Unidos, Canadá y Reino Unido (27) (30). 

Además de cultivar la atención centrada en el presente, una mayor conciencia sensorial, la concentración mejorada y la relajación fisiológica, la meditación del yoga y el mindfulness, también pueden cambiar el concepto y la comprensión del yo. Cuando la mente no está dirigida y asume su estado original no modificado, el yo se expresa como una experiencia narrativa y centrada en sí mismo (31). La neurociencia moderna ha identificado la neuroanatomía funcional de la tendencia a enfocarse estrechamente en uno mismo bajo las condiciones naturales de la mente errante; estos sustratos neuronales se han denominado "red de modo predeterminado" (DMN) (32). La DMN se compone de un grupo de regiones cerebrales funcionalmente conectadas que abarcan varias cortezas, incluidas las cortezas prefrontal, parietal y temporal, así como la corteza cingulada anterior y varias regiones subcorticales incluyendo la amígdala y el hipocampo, entre otras (32). La investigación por neuroimágenes ha demostrado recientemente que la activación prefrontal hipoactiva junto con la activación hiperactiva del sistema límbico representan una función DMN alterada que podría servir como biomarcador cerebral para la vulnerabilidad a los trastornos mentales, incluyendo la depresión y el abuso de sustancias (33). Algunas de las últimas investigaciones clínicas y mecánicas sobre la DMN han demostrado que la actividad DMN es modificable a través de la práctica de la meditación. Específicamente, la meditación en el yoga se ha asociado con una mayor conectividad funcional entre el DMN y otras redes cerebrales involucradas en la atención, el procesamiento autorreferencial y las respuestas afectivas. Se ha demostrado también que la meditación mindfulness aumenta el procesamiento somatosensorial, disminuye la elaboración cognitiva asociada con la identidad personal, y disminuye la reactividad emocional en el sistema límbico. 

Los últimos datos de neurociencia contemplativa, por lo tanto, muestran que la meditación yoga y la meditación mindfulness, las cuales involucran la conciencia sensorial y no conceptual, pueden dirigirse a múltiples regiones cerebrales y a las conexiones funcionales que estan alteradas en los comportamientos adictivos. Por tanto, la meditación yoga y el mindfulness, que se desarrollaron hace miles de años, se reconocen cada vez más como una forma de medicina mente-cuerpo que potencialmente pueden abordar los aspectos físicos, psicológicos y espirituales pertinentes a la adicción.



(continuará en la siguiente entrada ...)





Fuente: A Narrative Review of Yoga and Mindfulness as Complementary Therapies for Addiction. Complementary Therapies in Medicine. Volume 21, Issue 3, June 2013, Pages 244-252. Surbhi Khanna, MBBS 1, Jeffrey M. Greeson, PhD 2.

1 Kasturba Medical College, Manipal University, Manipal, Karnataka, India.

2 Duke Integrative Medicine, Duke University Medical Center, Durham, NC, USA.

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