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VALENCIA ADICCIONES ®: FOTOGRAFIANDO ADICCIONES

16 septiembre 2018

FOTOGRAFIANDO ADICCIONES

Las imágenes vivirán para siempre. Desde mi experiencia personal, creo que los adictos aceptarán muchas cosas cuando están drogados y no las aceptarán cuando estén limpios y sobrios. Es difícil para alguien con adicción y consumiendo dar el consentimiento informado, sin saber a dónde van esas imágenes, especialmente hoy en día. En los años 80, sabías que iba a ser un periódico específico, una revista o un libro, y eso era todo. Ahora, porque hay Internet, múltiples plataformas y medios digitales, todos pueden ver todo. Como adicto en recuperación, con los cambios que ha supuesto internet, ahora sé que esas imágenes vivirán para siempre. Cuando buscas trabajo la gente te mira en Google rápidamente. Si lo que aparece es una imagen de que tomas o has tomado drogas y tu nombre está vinculado a ellas, el empleador hace suposiciones instantáneas sobre tu vida y sobre quién eres. Una suposición común es que los adictos no se recuperan nunca. Eso es bastante probable que se suponga a toda hora.

El funcionamiento del adicto. Hay muchos adictos en activo. Es por eso que, cuando Philip Seymour Hoffman murió por sobredosis, piensas algo como "Oh, Dios mío". Lo escuchas todo el tiempo. No solo para personas famosas, sino para otras personas cualesquiera, incluso los desconocidos. La adicción va sobre esconderse. Cuando tú estás en eso, siempre lo ocultas. Es por eso que no ves imágenes del adicto en esa zona gris de su funcionamiento, ya que las más habituales van dirigidas hacia el adicto en su expresión más disfuncional. La gente no quiere hablar de eso, porque no se quiere que se sepa, y también porque es ilegal. Todo lo que tiene que ver con drogas y quienes las usan es ilegal.

El contexto. Dependiendo de cómo se usa una imagen y cuál es su contexto, podría querer decir algo muy, muy diferente. La misma imagen se puede usar de una manera gratuita, voyeurista, dentro de un blog, o sin contexto alguno. O puede también ponerse en el contexto de "cómo era esa persona", "esta era su trayectoria" o también "aquí es donde está ahora", o "como encontró la recuperación". Las imágenes pueden hacer mirar hacia atrás y decir: "Uaaau". Las imágenes de adicciones, en sí mismas, pueden malinterpretarse y malinterpretarse. Publicarlas junto con texto, entrevistas, citas y datos es la forma más poderosa de hablar sobre las adicciones y la recuperación.

Explotando la adicción. Los periodistas están sujetos a estándares de ética profesional. Pero luego tienes los vídeos de las redes sociales, como Instagram, Snapchat, Tumblr y Facebook o Twitter. Hoy por hoy son los vídeos virales los que se convierten en algo importante dentro del mundo de los medios. No hay una gran cantidad de personas que lean por ejemplo The New York Times, en comparación con los que acceden a Instagram o Facebook diariamente. Hay personas que navegan por los barrios y fotografían prostitutas o adictos, les ofrecen drogas para conseguir su material. Esas personas no tienen ningún estándar de ética periodística ni personal. Ni escrúpulos. 

Puede ser muy problemático que el mundo de los medios haya cambiado tanto en los últimos 15 años en este sentido. Las personas pueden grabar vídeos con sus teléfonos y publicarlos instantáneamente, vulnerando el derecho al honor y a la intimidad, entre otras cosas. A diferencia de alguien que investiga e investiga algo, le dedica tiempo, lo edita, lo perfecciona y lo publica en una revista tradicional o en línea, a través de internet. Cuando los fotógrafos fotografían a los adictos realizando actividades ilegales, comprando drogas, comercializando con ellas, o graban en edificios donde se venden y consumen esas drogas, están poniendo a ese adicto en el radar de la policía. La policía se está volviendo inteligente sobre cómo rastrear este tipo de cosas. Descubren dónde ocurre eso, y a veces acaban acechando esas casas y tomando medidas, seguramente, contra los más "desprotegidos socialmente", los propios adictos. 

Tomando tiempo. Había una pareja de adictos en Memphis que tenían más de 50 años. En el otoño de 2016, habían consumido heroína en una tienda de esa localidad, salieron a la calle y la heroína era tan pura que comenzaron a caerse al suelo. La gente los empezó a grabar en vídeo y alguien lo transmitió en directo a través de Facebook. Y el vídeo se volvió viral. Aproximadamente un año después, la revista Time, hizo un seguimiento a la pareja, enviando un fotógrafo y un  escritor para pasar tiempo con ellos y averiguar su situación actual. Las personas que estaban en el vídeo ahora estaban limpias. Desde hacía poco tiempo, pero estaban limpias. El artículo iba sobre cómo encontraron esas personas la recuperación. Hay mucha vergüenza en las imágenes de adicción, pero el vídeo que se volvió viral fue lo suficientemente poderoso para ellos como para que la pareja mirara sus vidas y dijera: "Uauu, yo no quiero ser esa persona ". Ese fue el impulso que promovió que fueran a rehabilitación, recibieran ayuda y se desintoxicaran. A pesar de que eran relativamente nuevos en recuperación, las imágenes y las entrevistas en Time fueron convincentes e interesantes, en la forma en que hablaron sobre su vida anterior y sobre qué cosas les estaba otorgado la recuperación. 

Fotografiando la recuperación. Las fotografías de la adicción tienden a ser sobre el exterior, el usuario y el medio ambiente. Sobre las personas a tu alrededor, sobre la oscuridad, y la severidad. Mientras que las imágenes de la recuperación son mucho más sobre lo que sientes por dentro y lo que sientes hacia el mundo, los que te rodean, tu agradecimiento por estar en recuperación. Es como todo lo demás en la vida. Tienes altibajos, tiempos felices y momentos no tan felices. Nuevamente, es el contexto lo que cuenta. 

¿Cómo poder decir algo acerca de las adicciones y la recuperación que sea real pero convincente al mismo tiempo? 

(Graham MacIndoe para niemanreports.org)

El fotógrafo Graham MacIndoe dejó su Escocia natal en 1992 para desarrollarse en Nueva York. Trabajó para medios como The New York Times Magazine y The Guardian, tomando fotos de Quentin Crisp, Michael Jackson y otros artistas, músicos y escritores. Se adentró en el mundo de las drogas, luego se volvió adicto a la cocaína y la heroína. Documentó su descenso a la adicción a través de una serie de autorretratos. Arrestado por tenencia de drogas en 2010, aterrizó en la cárcel de Rikers Island. Se inscribió en un programa de rehabilitación de drogas mientras estaba detenido en un centro de detención de inmigrantes. Hoy está trabajando nuevamente como fotógrafo independiente y enseñando fotografía en Nueva York. Regresó a Escocia para una visita en 2017 cuando la National Portrait Gallery abrió "Graham MacIndoe: Coming Clean", una exposición de las fotografías tomadas durante su proceso de adicción.




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