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VALENCIA ADICCIONES ®: ADICCION AL SEXO

2013/07/31

ADICCION AL SEXO

LA ADICCIÓN AL SEXO

Existe controversia sobre lo que algunos expertos en salud mental denominan adicción al sexo. ¿Se trata de un trastorno mental o de algo más? En 2010 se incluyó por vez primera en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la "biblia" de la psiquiatría mundial, y lo que hasta ese momento era para muchos "un cuento chino", se convirtió en la excusa perfecta en la que se escudaban personajes como el actor Michael Douglas o Tiger Woods para justificar sus infidelidades. Sin embargo, su clasificación como trastorno mental ha sido efímero, ya que en la última revisión de esta 'biblia' de la salud mental, las adicciones sexuales no han logrado "pasar el corte".

A pesar de ello, muchas personas han achacado sus problemas de pareja, económicos o laborales y de cualquier índole a su adicción al sexo. Algunos sexólogos estiman que un 6% de la población tiene este problema. Pero ¿realmente existe esta enfermedad o es un invento para hacer negocio?

Sexo compulsivo o simplemente deseo

Por primera vez, investigadores de la Universidad de Los Ángeles (UCLA) en California, han evaluado cómo se comporta el cerebro en las denominadas "personas hipersexuales". Es decir, aquellas que tienen problemas para controlarse ante la visión de imágenes sexuales. El estudio encontró que la respuesta del cerebro en estas personas no estaba relacionada con la gravedad de su hipersexualidad, sino que se relacionaba con su nivel de deseo sexual.

En otras palabras, según la investigadora Nicole Prause: "la hipersexualidad no parece explicar las diferencias cerebrales en la respuesta sexual más que simplemente por el hecho de tener una libido más alta". La doctora Prause, coordinadora del trabajo que se publica en Socioaffective Neuroscience and Psychology, cree que este hallazgo es importante porque "es la primera vez que los científicos han estudiado específicamente las respuestas del cerebro de las personas que se identifican con problemas de hipersexualidad".

Impulso sexual fuera control

El diagnóstico de la adicción al sexo se asigna a aquellas personas que tienen impulsos sexuales que sienten fuera de control. Personas que se implican con frecuencia en conductas sexuales anómalas que les han producido consecuencias negativas, como el divorcio o la bancarrota. Un adicto al sexo tiene poca capacidad para reducir o controlar dichos comportamientos. Pero estos síntomas no son necesariamente representativos de una adicción; de hecho, un potente deseo sexual, no patológico, también podría explicar este conjunto de problemas.

Una forma de discernir entre un problema patológico y un deseo sexual elevado consiste en medir la respuesta del cerebro a los estímulos que generaran imágenes de contenido sexual en personas que reconocen tener problemas sexuales. Y, aseguran los investigadores, si de verdad sufren de adicción al sexo, la respuesta del cerebro a dichos estímulos sexuales visuales debería ser mucho mayor, similar a la que experimentan los cerebros de personas adictas a la cocaína al ver a las imágenes de la droga, tal y como han demostrado numerosos estudios.

De esta forma, los voluntarios vieron las imágenes y fueron controlados mediante electroencefalografía (EEG), una técnica no invasiva que mide las ondas cerebrales. Es decir, la actividad eléctrica generada por las neuronas cuando se comunican entre ellas.

En el estudio participaron 52 voluntarios: 39 hombres y 13 mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 39 años, que dijeron tener problemas para controlarse ante la visión de imágenes sexuales. En primer lugar, completaron cuatro cuestionarios sobre comportamiento y deseo sexual, compulsiones sexuales y consecuencias negativas sobre la conducta sexual. Los resultados de los voluntarios fueron muy similares a los de aquellos catalogados como adictos al sexo.


ADICCION AL SEXO VALENCIA

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Sexo explícito y adicción

Los voluntarios vieron una serie de fotografías elegidas cuidadosamente para evocar tanto sensaciones agradables como desagradables. "Incluían cuerpos desmembrados, pero también personas cocinando o esquiando y, por supuesto, escenas de sexo. Algunas de éstas eran imágenes románticas, mientras que otras mostraban sexo explícito", señala Prause.

En concreto, los investigadores estaban interesados en la respuesta del cerebro unos 300 milisegundos después de que apareciera cada imagen, lo que se conoce como "respuesta P300". Esta medida básica, explica Prause, ha sido utilizada en cientos de estudios de neurociencia internacionales, incluidos los estudios sobre adicción e impulsividad. "La respuesta P300 es mayor cuando una persona se da cuenta de algo nuevo o es de especial interés para ella". 

Los investigadores esperaban que la respuesta P300 a las imágenes sexuales se correspondiesen con el nivel de deseo sexual de la persona, como habían mostrado estudios anteriores. Pero, además, preveían que esta respuesta en los adictos al sexo tuviera un repunte con la visión de las imágenes sexuales. Sin embargo, los resultados no mostraron esta asociación. Es más, encontraron que la respuesta P300 no estaba relacionada con las mediciones hipersexuales. Aunque ha habido muchas especulaciones sobre los efectos de la adicción sexual en el cerebro, este estudio proporciona evidencia que desmonta dichas teorías. "Si el trabajo puede ser replicado, los hallazgos representan un gran desafío para las teorías existentes sobre la adicción al sexo".