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VALENCIA ADICCIONES ®: KETAMINA

01 septiembre 2013

KETAMINA


Introducción

La ketamina (IC-581) o (RS)-2-(2-Chlorophenyl)-2-(methylamino) cyclohexanone es un anestésico general disociativo, no barbitúrico y no narcótico, descrito por Domino y colaboradores en 1965. La anestesia producida por esta sustancia es diferente a la de los anestésicos clásicos en el sentido de que causa un peculiar estado de inconsciencia en el que la persona no está dormida ni anestesiada, sino desconectada de su cuerpo y de su entorno. Se produce una disociación funcional de dos áreas cerebrales: el tálamo-neocortex y el sistema límbico. La ketamina se introdujo en la práctica clínica anestésica para sustituir a la fenciclidina (PCP) que ocasionaba los citados efectos disociativos y que, poco después, se observarían también con la ketamina.Ya los soldados estadounidenses heridos durante la guerra de Vietnam recibieron anestesia con ketamina debido a su amplio margen de seguridad y los jóvenes de aquella época comenzaron a utilizarla con fines recreativos y como parte de las protestas contra la guerra de Vietnam. La ketamina se ha venido utilizando, ampliamente, en la medicina veterinaria, y los viales estériles con este fin siguen siendo, en la actualidad, desviados para uso recreativo. La ketamina no esta sometida al control internacional y se vende, con frecuencia, como alternativa al éxtasis. Esta sustancia es muy popular en el este y sur de Asia. La mayor parte de la ketamina se produce y es incautada en esta región. Las incautaciones se han triplicado en el periodo 2005- 2009. Valencia Adicciones.



Presentación comercial de Ketamina 100 mg iny.
Presentación comercial de Ketamina 100 mg iny.

Nomenclatura

La ketamina se denomina, generalmente, de alguna de las siguientes maneras: Anestésico para caballos, Bump, K, Ket, Kit- Kat, Kizzo, Special K, Vitamina K, Mono Mix, o Business Monkey, Keta, ketamina, Keller, Super K, Super Ácido, etc. Curiosamente, en Reino Unido, también se denomina Horse (caballo) y Cat Valium (valium para gatos), por tratarse de un anestésico utilizado en estos animales. En Estados Unidos también se la ha denominado L.A. Coke (Cocaína de Los Ángeles). La combinación de ketamina y cocaína recibe el nombre de CK o Calvin Klein y cuando se consume mezclada en porros de marihuana se le llama Mary-Kay (María-K).

Para referirse al peculiar estado que la sustancia provoca, los consumidores hablan del estado K, dicen que han visitado K-land o la Zona-K. En su versión inglesa también dicen que han pasado el Agujero K (K-Hole). En Reino Unido y Estados Unidos los usuarios de ketamina reciben el nombre de K-Heads (Cabezas-K) o K-Holers.

Vías de administración

La ketamina se caracteriza por su versatilidad en cuanto a posibles vías de administración. Cuando se utiliza con fines recreativos, casi todas las vías son posibles aunque la más frecuentemente utilizada es la vía nasal, esnifando polvo de ketamina desecado.

• Vía intravenosa e intramuscular: En forma líquida, por vías intravenosa o intramuscular. Son las utilizadas por “psiconautas” y adictos a la ketamina.
• Vía rectal: Consiste en su inserción, en forma líquida, por esta vía.
• Vía nasal: Esnifada en forma de polvo, como si se tratase de cocaína
o anfetamina.
• Vía pulmonar: Puede añadirse un poco de polvo al hacer porros de marihuana o hachís, o impregnando con el polvo un cigarrillo que previamente ha sido mojado con la lengua. También se pueden impregnar los cigarrillos con la ketamina en forma líquida y esperar a que se sequen un poco, pero en este caso la concentración del principio activo será mucho menor.
• Vía oral: Tanto en polvo como en forma de líquido aunque éste tiene un sabor desagradable (como si fuese aspirina en polvo y salada). Puede consumirse directamente o mezclada con zumos o refrescos. En su presentación como tabletas, comprimidos o cápsulas suele estar mezclada con MDMA (“éxtasis”).



Farmacología

La ketamina es una ciclohexilina, la (R,S)-2-(O-clorofenil)-2-metilamino- ciclohexan-1-ona. Pertenece a la familia de los llamados anestésicos disociativos junto a la fenciclidina (PCP, “polvo de ángel”) (Figura 26). Es parcialmente soluble en agua (1:4) y alcohol (1:14), y muy liposoluble, por lo que atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica, alcanzando el sistema nervioso central. El producto comercial en España (Ketolar) se presenta en viales en una solución ligeramente ácida (pH 3,5-5,5) y a concentración de 50 mg de ketamina base por mililitro de solución (Figura 27). Esta preparación contiene una mezcla racémica al 50% de los dos isómeros ópticos o enantiómeros que existen: isómero S(+) ketamina (1-ketamina, isómero levógiro) y R(-) ketamina (d-ketamina, isómero dextrógiro). Cuando se administran por vía intravenosa, los dos isómeros difieren en su farmacocinética y en sus efectos. El S(+)K posee una potencia analgésica y anestésica superior a la del R(-)K. Asimismo, posee una eliminación y recuperación anestésica más rápida, comparado con la mezcla racémica y con el enantiómero R(-)K(79). No obstante, el R(-) K tiene efectos alucinógenos y, a dosis anestésicas equipotentes, produce más reacciones psicomiméticas que el S(+)K y la mezcla racémica. Drogodependencias.
MOLECULA DE KETAMINA 3D
MOLECULA DE KETAMINA 3D

Con respecto a la farmacocinética, la ketamina, por vía intravenosa, muestra un porcentaje de unión a proteínas bajo (12%-27%)(80). Se distribuye, rápidamente, a tejidos muy vascularizados (cerebro, corazón, pulmones), y luego se redistribuye a tejidos muscular y adiposo, en el que puede permanecer parte del producto y contribuir a su acumulación cuando se administra en dosis repetidas o en perfusión continua.



La administración concomitante de benzodiacepinas, práctica habitual en la aplicación clínica, prolonga el efecto de la ketamina. La presencia de insuficiencia hepática y renal no modifica significativamente la farmacocinética de la ketamina.

La ketamina es metabolizada por los sistemas enzimáticos hepáticos, principalmente por la vía del citocromo CYP3A4, y da lugar a dos metabolitos: norketamina (metabolito I), que es menos activo e hidroxinorketamina (metabolito II)(79,80). No es frecuente hallar, en orina o heces, ni los metabolitos ni la propia ketamina en forma no conjugada. La semivida de eliminación de la ketamina es de 2 a 3 horas. La biodisponibilidad de la ketamina administrada por vía oral o rectal es escasa, debido a su baja absorción y/o al elevado metabolismo de primer paso.Cocaína.

En relación con los aspectos neurobiológicos, la acción anestésica de la ketamina está asociada al bloqueo o antagonismo del receptor NMDA, que recibe este nombre por su principal agonista (N-metil-D-aspartato). El receptor NMDA (Figura 28) es miembro de la familia de receptores del glutamato y está formado, al menos, por dos subunidades (NMDAR1 Y NMDAR2A-2D), tiene propiedades excitatorias neuronales y se ha implicado en la analgesia, anestesia y neurotoxicidad mediadas por dichos neurotransmisores. La ketamina bloquea el canal del receptor NMDA de forma uso-dependiente, es decir ocurre sólo cuando el canal iónico que lleva acoplado ha sido abierto.

El receptor NMDA

Hay muchos trabajos que han demostrado que los efectos analgésicos de la ketamina son mediados por su acción antagonista de los receptores NMDA. Existen altas concentraciones de éstos a nivel medular y en zonas del sistema nervioso central relacionadas con las vías del dolor. Por otra parte, esta misma acción antagonista sobre los receptores NMDA es responsable del efecto relajante de la ketamina sobre el músculo liso bronquial.

La ketamina actúa también sobre los receptores opioides y ello se relaciona con su capacidad de producir analgesia en el sistema nervioso central y a nivel espinal, comportándose como agonista en los receptores k y como antagonista en los μ, aunque la especificidad de la interacción ketamina-receptor opiáceo aún no está completamente aclarada. Se ha sugerido que la ketamina posee también un efecto anestésico local.


NEURORECEPTORES KETAMINA
NEURORECEPTORES KETAMINA

Manifestaciones clínicas

1. Neurológicas y psiquiátricas
La ketamina administrada por vía intravenosa produce inconsciencia dosis-dependiente y analgesia. Como agente único, en su uso reglado como anestésico, produce un estado “cataléptico”, permaneciendo el paciente con los ojos abiertos, las pupilas moderadamente dilatadas y un nistagmo lento, con reflejos a la luz y corneales intactos, pudiendo producir vocalización, movimientos intencionados no relacionados con la estimulación quirúrgica e hipertonía muscular. A dosis subanestésicas (>100 ng/ml) posee una gran potencia analgésica que produce un periodo de analgesia postoperatoria prolongado.

La duración tras la administración aislada de una dosis anestésica general (2 mg/kg intravenoso) es de 10-15 minutos y la orientación temporo- espacial se recupera en 15-30 minutos aunque también todo ello se ve influido por la utilización conjunta de otros anestésicos.

En el electroencefalograma (EEG), la ketamina es capaz de reducir la actividad de las ondas α, mientras que las ondas β, δ, y τ se incrementan. La actividad τ indica la actividad analgésica de la ketamina y las ondas α indican su ausencia.
La ketamina produce reacciones psicológicas indeseables, que tienen lugar durante el despertar de la anestesia y se denominan reacciones de emergencia. Las manifestaciones habituales son sueños vívidos, delirios, alucinaciones, sensación de flotar y, en algunas ocasiones, experiencias disociativas o extracorpóreas que se han relacionado con las experiencias cercanas a la muerte. También se han descrito agitación, gemidos, llanto, gritos y verbalización irracional.

Se producen en la primera hora, generalmente desaparecen en una o varias horas y pueden afectar, aproximadamente, al 10-30% de los pacientes adultos que reciben ketamina como parte única o principal de la técnica anestésica. Numerosos factores tales como la edad, la dosis, el sexo, la susceptibilidad psicológica y los fármacos que se administran concomitantemente influyen sobre la incidencia de este tipo de reacciones. Clínica de desintoxicación.

La ketamina se ha utilizado para el tratamiento de diferentes tipos de dolor (neuralgia post-herpética, oncológico, miembro fantasma, dolor post amputación, dolor lumbar y postlaminectomía, distrofia simpático- refleja, fibromialgia, etc., comprobándose que reduce la cantidad de morfina necesaria para aliviar el dolor y atenúa o impide la aparición de tolerancia a morfina. No obstante, debido a los riesgos en el caso de uso prolongado, el uso de ketamina como analgésico se reserva para casos muy seleccionados.

El consumo habitual de ketamina, como droga de abuso, se ha asociado con la aparición de ataques de pánico y ansiedad, problemas de memoria, dificultades de concentración y flashbacks. Parece muy probable que su uso en grandes dosis o de forma continuada pueda provocar daño cerebral selectivo a largo plazo. Estos efectos del consumo crónico podrían tardar en desaparecer desde meses hasta dos años después de haber abandonado el consumo.

Bajo los efectos de la ketamina, la persona puede perder el control de sus actos durante varias horas, llegando incluso a perder la consciencia y la memoria. Esto puede dar lugar a situaciones enormemente peligrosas, sobre todo, si se tiene en cuenta la capacidad analgésica que tiene esta droga ya que, en caso de sufrir heridas graves, es muy probable que no se sintieran o no se les diese importancia, pudiendo tener consecuencias graves para la integridad del consumidor o de terceros.

La ketamina puede favorecer que personas con síndrome depresivo piensen en el suicidio o intenten suicidarse y que personas agitadas se vuelvan violentas y agresivas. Esta capacidad es común para otras muchas drogas (p.ej. el alcohol) pero, bajo los efectos de la ketamina, la muerte adquiere una representación bastante peculiar y distinta a la que producen otras sustancias y puede conllevar consecuencias muy diferentes. Se han publicado trabajos científicos en los que se relacionan el suicidio con el consumo mezclado de alcohol y ketamina.

Asimismo, consumir ketamina en fiestas rave y discotecas aumenta la posibilidad de tener un “mal viaje” debido a la intensidad de los estímulos a los que se está expuesto (luces, sonido, gente...). Se incrementa, además, la posibilidad de sufrir daños físicos debido a la incapacidad que provoca la sustancia.

Tras el consumo prolongado de ketamina se evidencia, con técnicas de imagen, una disminución en el volumen de la sustancia blanca en ambos lóbulos frontales y en la región temporal izquierda de la corteza cerebral, aunque el mecanismo preciso de estas acciones permanece desconocido.

Por último, la ketamina posee un efecto antidepresivo que fue descubierto, de forma fortuita, en 1994. Posteriormente, algunos trabajos han confirmado la acción antidepresiva de la ketamina, sobre todo, en pacientes con depresión grave y que se han mostrado resistentes a los tratamientos habituales. Este efecto no parece asociarse al efecto de la ketamina sobre los receptores NMDA.




2. Respiratorias
La ketamina no tiene efecto depresor sobre la ventilación(94) pero se puede producir apnea si se administran dosis muy elevadas(83). No obstante, la depresión respiratoria se puede producir por el uso concomitante de fármacos sedantes.
La ketamina es un relajante del músculo liso bronquial y cuando se administra a pacientes con hiperreactividad de la vía aérea y broncoespasmo, mejora la distensibilidad pulmonar.

3. Cardiovasculares
A diferencia de otros anestésicos intravenosos, la ketamina (0,5-2 mg/kg) se asocia con un aumento de la frecuencia cardiaca y un aumento de la tensión arterial tanto a nivel sistémico como pulmonar. Puede producirse un aumento del consumo de oxígeno miocárdico en pacientes con cardiopatía isquémica(95).
Aunque el mecanismo por el que la ketamina estimula el sistema cardiovascular sigue siendo desconocido, parece tener que ver con la estimulación directa del sistema nervioso central y, también, con la inhibición de la recaptación de catecolaminas.

4. Otras
Se han descrito otros efectos relacionados con el uso de ketamina: anorexia, náuseas, vómitos, erupciones cutáneas, hipertermia maligna, variaciones de la presión intraocular(83), apnea, laringoespasmo o edema pulmonar(96). Se ha descrito, recientemente, la aparición de síntomas urinarios (urgencia para la micción o micción dolorosa) asociados a cistitis ulcerativa severa como resultado del uso crónico de ketamina(97,98) en consumidores recreacionales.
No se dispone de datos sobre la excreción por la leche materna de la ketamina, por lo que no se pueden descartar efectos sobre el recién nacido.


Abuso y dependencia

El consumo continuado produce tolerancia y dependencia, además de problemas de memoria y aprendizaje. Las alteraciones psiquiátricas incluyen ataques de pánico, depresión, terrores nocturnos, delirios paranoides, alucinaciones persistentes e ideas suicidas.

Síndrome de abstinencia

Si el consumo es esporádico y a dosis no muy elevadas, no suele existir síndrome de abstinencia cuando se interrumpe el consumo, pero si el consumo es frecuente y se utilizan dosis elevadas se produce un claro síndrome de abstinencia caracterizado por cefalea intensa, dolores articulares y náuseas, que se acompaña de ansiedad e irritabilidad y flashbacks.


Intoxicación aguda

La aparición de intoxicación aguda depende tanto de la dosis y vía utilizadas como de la presencia simultánea o consecutiva de otras drogas de abuso (alcohol u otros depresores, estimulantes, etc.) y, al igual que ocurre para otras sustancias psicoactivas, de las características particulares de cada individuo.
La intoxicación aguda  suele acompañarse de taquicardia, dilatación pupilar (midriasis), sudoración, vómitos, temblor, hiperreflexia o convulsiones. Menos frecuentemente, aparecen broncoespasmo y laringoespasmo, nistagmus e incluso rabdomiolisis. Asimismo, los consumidores pueden mostrar ansiedad, síntomas depresivos, ideas paranoides e ideas de referencia, alucinaciones, despersonalización, alteración del curso del pensamiento y desrrealización. Son frecuentes la alteración de la percepción de los colores y del propio cuerpo, la sensación de estar suspendido en el espacio y las sinestesias (mezcla de percepciones a través de los sentidos como oír colores, ver sonidos, etc.).

Aunque se han descrito muertes ocasionadas por sobredosis de ketamina, en la mayoría de los casos, resulta difícil atribuirlas, únicamente, a la presencia de ketamina ya que, salvo excepciones, el patrón hallado en los informes toxicológicos es el de policonsumo. En España no se han registrado, por el momento, muertes directamente relacionadas con el abuso de ketamina aunque sí aparece, acompañando a otras sustancias, en una proporción pequeña de los informes toxicológicos de fallecidos por reacción aguda a consumo no médico de sustancias psicoactivas.

Intervención terapéutica
Tratamiento de la intoxicación o sobredosis aguda

La ketamina carece de antídoto por lo que las medidas a aplicar en el caso de una intoxicación serán sintomáticas y de soporte general.

Se recomienda favorecer la excreción urinaria mediante la acidificación con ácido ascórbico y cloruro amónico siempre que, previamente, se haya descartado la existencia de mioglobinuria que podría provocar una insuficiencia renal aguda y su uso se realice en servicios médicos con experiencia.

Los pacientes en coma despiertan en pocas horas, aunque la sedación puede persistir durante 24 horas. En caso de ansiedad o alucinaciones, podría ser necesario el uso de benzodiacepinas e incluso de antipsicóticos si aparece sintomatología psicótica.

El abuso y la dependencia de ketamina requerirán un abordaje multidisciplinar, combinando los aspectos médicos, psicológicos y de soporte social.

Situación legal

La ketamina no se encuentra incluida en las listas de sustancias fiscalizadas por el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 de Naciones Unidas. No obstante, en marzo de 2007 la Comisión Nacional de Estupefacientes (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) aprobó la Resolución 50/3 titulada “Respuesta a la amenaza planteada por el uso indebido y la desviación de la ketamina”, en la que se sugería a los Estados Miembros que consideraran la posibilidad de adoptar un sistema de medidas para que pudiesen ser utilizadas por los organismos gubernamentales con el fin de facilitar la detección oportuna de la desviación de esa sustancia.

Además, la citada Comisión de Estupefacientes, en su 53.o período de sesiones celebrado en marzo de 2010, aprobó la resolución E/CN.7/2010/L.9 “Cooperación internacional para combatir la administración subrepticia de sustancias psicoactivas relacionadas con la agresión sexual y otros actos delictivos” mediante la cual, entre otras recomendaciones, insta a los Estados Miembros a que consideren la posibilidad de que en su legislación nacional o en las directrices pertinentes se prevean circunstancias agravantes en los casos en que se administren subrepticiamente sustancias psicoactivas para cometer una agresión sexual, como puede ser el caso de la ketamina, entre otras (GHB, flunitrazepam, etc.).

Con este motivo y a través de la Orden SAS/2712/2010, de 13 de octubre, España decidió incluir la ketamina (así como sus variantes estereoquímicas, racematos y sales) en la lista IV del Anexo I del Real Decreto 2829/1977, de 6 de octubre, por el que se regula, en nuestro país, la fabricación, distribución, prescripción y dispensación de sustancias y preparados psicotrópicos y que transpone a la legislación española las medidas de carácter internacional establecidas en el Convenio sobre Sustancias Psicotropas de 1971 que fue suscrito por España el veintiuno de febrero de 1971.

Otros países como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, ya disponían de medidas legales de control sobre la ketamina a pesar de no encontrarse, entonces, sujeta, esta sustancia, a medidas de fiscalización internacional por parte de Naciones Unidas. Así, la ketamina se encuentra, desde 1999, en la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas de Estados Unidos (United States Controlled Substance Act), se encuentra incluida desde 2006, en la Lista de drogas de clase C en Reino Unido y forma parte, desde 2005, de la Lista I de narcóticos en Canadá.

En cuanto a su posible implicación en los delitos sexuales relacionados con drogas, en Estados Unidos, la ketamina posee una consideración muy similar a la del GHB y el flunitrazepam (Rohipnol), que se encuentran sujetos a legislación especifica en esta materia: Ley sobre Prevención y Castigo de las violaciones inducidas por drogas (The Drug- Induced Rape Prevention and Punishment Act, October 12, 1996).

Por otra parte, la ketamina, en España, es un medicamento de uso exclusivamente hospitalario, es decir, sólo se puede dispensar con receta en las farmacias de los hospitales y no es de extrañar que el abastecimiento ilegal se produzca a base de preparados de uso veterinario conseguidos en España o en otros países. En cuanto a su uso médico lícito como anestésico en humanos y en animales, la ketamina está sujeta a la Ley 29/2006, de 26 julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. Su distribución y venta ilícita (trapicheo y tráfico ilegal) están prohibidos y tienen consecuencias legales directas (tanto desde la Ley 29/2006, de 26 julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios como desde el Código Penal en su apartado de los “Delitos contra la salud pública”).





Situación actual en España: prevalencias de consumo. Modulo de drogas emergentes en ESTUDES 2010.

La introducción, por primera vez, de un módulo específico sobre este tipo de sustancias, en la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de 14 a 18 años de Enseñanzas Secundarias en España (2010) ha permitido una aproximación a las prevalencias de consumo de estas sustancias y a la percepción del riesgo y disponibilidad que este grupo de población asocia a su consumo. Las nueve sustancias incluidas en el módulo específico de drogas emergentes son: ketamina, spice, piperazinas, mefedrona, nexus (2CB), metanfetamina, setas mágicas, research chemicals y legal highs.

Prevalencia de consumo

El 3,5% de los estudiantes de 14 a 18 años admitieron haber consumido, alguna vez en su vida, una o más de las drogas antes mencionadas e incluidas en el grupo de drogas emergentes. El 2,5% las consumieron en alguna ocasión durante el año anterior a ser encuestados y el 1,3% durante el último mes. Las prevalencias de consumo en el último mes muestran cifras muy bajas, lo que confirma el carácter esporádico y experimental del consumo de estas sustancias entre los estudiantes de este grupo de edad.

Las sustancias más consumidas, como se observa en la Tabla 3 son las setas mágicas, el spice y la ketamina en todas las referencias temporales. Por sexo, encontramos diferencias significativas (p<0,001) en el consumo de todas las sustancias, observándose mayores prevalencias de consumo en los chicos, para todas las sustancias y todas las referencias temporales.


PREVALENCIA KETAMINA OED
Tabla 3. Fuente: Observatorio Español sobre Drogas (OED). DGPNSD. ESTUDES 2010.

Percepción de riesgo

los datos de ESTUDES 2010 descubren un aspecto especialmente interesante y es que entre un 40 y un 50% de los encuestados reconocen no poder atribuir un riesgo determinado al consumo de las sustancias por las que se les pregunta, lo que indica, muy probablemente, que no conocen la sustancia o que, conociéndola, desconocen los efectos y consecuencias de su consumo. Esta información resulta clave a la hora de diseñar y orientar las intervenciones preventivas. Por ejemplo, casi la quinta parte (19,5%) de los que han consumido ketamina no saben asignar un riesgo determinado a su uso de manera esporádica.

Disponibilidad percibida

Las sustancias más fácilmente accesibles para este grupo de edad son las setas mágicas (el 50,3% de los encuestados afirman que les sería fácil o muy fácil conseguirlas), seguidas de ketamina y spice (el 40,2% de los estudiantes considera que tendría pocos problemas para conseguir ketamina y el 39,8% considera que tendría pocos problemas para conseguir spice).

Incautaciones en España

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado incautaron diversas cantidades de las denominadas “nuevas sustancias” por su aparición o reaparición reciente en el mercado ilícito del consumo de drogas. Así, durante 2010, se contabilizaron algo más de 3 l de GHB, aproximadamente 3 kg de ketamina en forma de polvo y 2 l en forma líquida, 500 g de 2CB formando parte de la composición de más de 2500 pastillas, algo más de 51 kg de sustancias pertenecientes al grupo de las piperazinas (mCPP, CPP, TFMPP y BZP) y, aproximadamente, 257 g de mefedrona.

Durante los seis primeros meses de 2011, se contabilizaron casi 4 litros de ketamina, 1l de GHB, 41.600 unidades de metacualona y casi 500.000 unidades de mefedrona (coincidiendo con los primeros seis meses tras ser sometida a fiscalización por la Unión Europea). Asimismo, fueron contabilizados aproximadamente 250.000 comprimidos que contenían, entre otras sustancias, ayahuasca.

Admisión a tratamiento.

Hasta el momento, el sistema de información del Observatorio Español sobre Drogas no ha registrado urgencias relacionadas ni muertes por las denominadas drogas emergentes, con la excepción de la ketamina y que se muestran a continuación.

Si se comparan las cifras de los admitidos a tratamiento por ketamina, ya sea como droga de uso principal o secundario, con el número de personas admitidas a tratamiento por cualquier otra droga (por ejemplo, los 461 admitidos, en 2009, por consumo de anfetaminas), se hace muy evidente que, aunque la ketamina sea considerada, en la actualidad, una droga emergente a la que se debe prestar atención, se trata de una sustancia psicoactiva cuyo consumo muestra, hoy en día, una extensión limitada y ocasiona bastantes menos problemas relacionados que muchas otras drogas.

La Figura 14 muestra, en 2007, un aumento del número de admitidos a tratamiento por consumo de ketamina con respecto a 2006, una posterior estabilización de las cifras en 2008 y un ligero aumento, de nuevo en 2009. En relación con el indicador urgencias en las que se menciona o que se relacionan con el consumo de ketamina, se observa, entre 2005 y 2007, un aumento del número de menciones de ketamina en los episodios de urgencias por consumo no terapéutico de sustancias psicoactivas y, también, del número de episodios de urgencias en que se halla relación directa entre éstos y el consumo de ketamina. Durante el periodo 2007- 2008, se estabilizó el número de menciones de esta sustancia y descendió el número de urgencias relacionadas claramente con el consumo de ketamina. En 2009 se ha registrado un discreto aumento de ambas cifras.


Figura 14. Admisión a Tratamiento por consumo de ketamina. Urgencias en las que se registró mención de ketamina o en las que se evidenció una relación directa con el consumo de esta sustancia. Evolución (No casos). España, 2005-2009.





ADMISION A TRATAMIENTO POR KETAMINA 2005-2009
ADMISION A TRATAMIENTO POR KETAMINA 2005-2009

Fuente: DGPNSD. Observatorio Español sobre Drogas (OED). Indicador Admisión a Tratamiento 2005-2009. Indicador Urgencias 2005-2009.


Conclusiones del Informe sobre Drogas Emergentes

1. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), se estima que, en 2009, entre 149 y 272 millones de personas en todo el mundo (3,3% a 6,1% de la población entre 15 y 64 años de edad) consumieron drogas ilegales en alguna ocasión durante el año anterior. Los consumidores de cannabis constituyen el principal grupo de consumidores, seguido, en volumen de consumo, de los de anfetaminas, opioides y cocaína. En la Unión Europea, la prevalencia de consumo de anfetaminas en el último año, entre las personas de 15 a 64 años, oscila entre el 0,0% y el 1,7 % según los países.

2. Las pautas de consumo de psicoestimulantes en Europa son heterogéneas. Algunos estudios sugieren que los distintos tipos de estimulantes (anfetaminas vs cocaína) podrían desempeñar un mismo papel u ocupar un espacio relativamente fijo dentro de los patrones específicos de consumo de sustancias en cada país. Así, en algunos países (como es el caso de España y gran parte de los países del sur y el oeste de Europa) la cocaína sería la sustancia estimulante predominante, mientras que en otros (países del norte y centro de Europa), lo serían las anfetaminas y derivados.

3. En España, en 2009, el 3,7% de la población de 15-64 años había probado las anfetaminas alguna vez, el 0,6% las había consumido el último año y el 0,3% lo había hecho durante el mes previo a la encuesta. La evolución del consumo se muestra estable aunque, desde 2005, se aprecia una tendencia al descenso. Entre los estudiantes de 14 a 18 años, en 2010, el 2,6% había probado anfetaminas (en cualquiera de sus formas de presentación) alguna vez en su vida, el 1,6% las había consumido en el último año y el 0,9% lo había hecho en el último mes.

4. En España, en 2009, el 4,9% de la población de 15-64 años había probado el éxtasis alguna vez en la vida, el 0,8% lo había consumido en el último año y el 0,4% en el último mes. Los consumos en el último año y en el último mes se muestran estables desde 2003, aunque se mantiene la tendencia al alza del consumo experimental desde 1999. Entre los estudiantes de 14 a 18 años, en 2010, el 2,5% había consumido éxtasis (o lo que se vende como éxtasis) alguna vez en la vida, el 1,7% lo había probado en el último año y el 1,0% lo había hecho en el último mes. Las prevalencias de consumo de éxtasis en este grupo de población han descendido a menos de la mitad desde 2000. Se trata de una sustancia que se consume, principalmente, de forma esporádica.

5. En España, en 2009, un 3,7% de la población de 15-64 años había probado alucinógenos alguna vez en la vida, un 0,5% los había consumido el último año y un 0,2% el último mes. Entre los estudiantes de 14 a 18 años, en 2010, el 3,5% había consumido alucinógenos alguna vez en la vida, el 2,1% lo había probado en el último año y el 1% lo había hecho en el último mes. Se trata de una sustancia con una tendencia de consumo descendente.

6. Las drogas emergentes comprenden un grupo amplio, cambiante y muy diverso de sustancias, naturales, semisintéticas o sintéticas, conocidas o desconocidas, y utilizadas con distintos fines, que han aparecido o reaparecido en el mercado de sustancias psicoactivas como alternativa y/o complemento a las drogas tradicionalmente consumidas (heroína, cocaína, cannabis, éxtasis, etc..), cuyos efectos imitan o superponen, pero sin estar sometidas, muchas de ellas, a restricciones legales en los ámbitos nacionales e internacionales.

7. El consumo de las drogas emergentes muestra mayor prevalencia en la población joven (de 15 a 34 años) y puede estar asociado a los entornos de ocio nocturno, relacionándose, especialmente, con determinados tipos de música y baile. No obstante, en los últimos tiempos, se ha observado un aumento de consumidores en solitario que buscan experimentar nuevas sensaciones.

8. Según los datos obtenidos en la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de 14 a 18 años de Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2010), el 3,5% de los encuestados ha consumido alguna vez en su vida una o más de las incluidas en el módulo de drogas emergentes. Las sustancias que mostraron mayores prevalencias de consumo fueron las setas mágicas, la ketamina y el Spice, aunque la extensión de su consumo no parece indicar que, por el momento y en este grupo de edad, las drogas emergentes supongan un problema fundamental en el ámbito del consumo de drogas en España.

9. Los efectos de las drogas emergentes son de naturaleza tan variada como su origen y composición. Una gran mayoría puede considerarse psicoestimulantes y produce, por tanto, hiperactivación del sistema nervioso central con repercusión cardiovascular, que puede verse agravada por el aumento de temperatura corporal secundario al ejercicio físico por el baile y a otros factores relacionados con las características de los locales de ocio. No obstante, muchas otras sustancias incluidas en este grupo tienen efectos depresores sobre el sistema nervioso central o una mezcla de ambos, y otras poseen efectos alucinógenos.

10. Una parte del riesgo asociado al consumo de drogas emergentes estriba, precisamente, en el desconocimiento, por parte de los consumidores, de su composición exacta y efectos, que no admiten generalización al conjunto de las sustancias consideradas como drogas emergentes. Por otra parte, la frecuente asociación de su consumo con otras drogas de abuso (legales e ilegales) contribuye a aumentar el riesgo de efectos no deseados y poco previsibles y a dificultar el abordaje terapéutico.

11. Muchas de las sustancias incluidas en el grupo de las drogas emergentes han demostrado tener potencial de abuso y adicción. La experiencia en el ámbito asistencial es escasa, por lo que deben priorizarse aquellas intervenciones preventivas que sensibilicen a los potenciales consumidores de la existencia de este riesgo, y aquellas que capaciten a los profesionales en materia de drogodependencias para la prevención, detección precoz y tratamiento de su consumo.

12. En general, bajo los efectos de cualquiera de estas sustancias, es probable desarrollar conductas agresivas y de riesgo, como conducción temeraria de vehículos o relaciones sexuales no protegidas. Algunas sustancias, como el GHB o la ketamina, son consideradas, en algunos países, como sustancias facilitadoras de la comisión de delitos sexuales.

13. Es necesario seguir profundizando en el conocimiento de los efectos del consumo de muchas de estas drogas emergentes en todos los ámbitos de la investigación científica para optimizar las intervenciones orientadas a la prevención y al correcto tratamiento de los daños asociados a su consumo en los potenciales consumidores.

14. Es imprescindible la colaboración de todos los sectores implicados para reforzar los mecanismos que garanticen la notificación, a los sistemas de alerta nacionales e internacionales, de nuevas sustancias en el mercado que puedan ser utilizadas como drogas de abuso así como de sus efectos, sus riesgos y consecuencias sobre la salud. Todo ello, con el fin de poder diseñar intervenciones preventivas que aumenten la percepción de riesgo tanto en los consumidores como en los profesionales de las drogodependencias y en la sociedad en general.

15. Internet desempeña un papel protagonista en la promoción, distribución, venta y accesibilidad de muchas de las sustancias incluidas en el grupo de las drogas emergentes. La detección y control de estas actividades por las autoridades competentes y aquellas otras medidas que, dentro de la legalidad, estén dirigidas a proteger la salud pública de la población y a utilizar la Red como una plataforma de sensibilización e información veraz a los potenciales consumidores de estas sustancias, deben ser prioritarias.

16. En España, el impacto del consumo de psicoestimulantes distintos a la cocaína en las demandas de tratamiento por abuso de sustancias psicoactivas es relativamente pequeño en comparación con otras sustancias de mayor prevalencia de consumo y, en 2009, sólo representaron el 1,2% de las admisiones. La evolución temporal muestra, en 2009, un discreto ascenso de los tratamientos por anfetaminas y un descenso de los tratamientos por éxtasis. Los tratamientos por alucinógenos representan un porcentaje escaso entre los admitidos a tratamiento aunque han mostrado un ligero ascenso en 2009.

17. En España, el porcentaje de ocasiones en que las anfetaminas fueron mencionadas en las historias clínicas de aquellos que acudieron a un servicio de urgencias por un episodio relacionado con el consumo de drogas se ha mantenido estable, en torno al 5%, durante el periodo 2004- 2009. En el caso del éxtasis, este porcentaje (3,2%) descendió en 2009 con respecto a 2008 (5%), aunque sigue manteniéndose en cifras más elevadas que las de hace algunos años (1,6% en 1996). La proporción de menciones de alucinógenos se mantiene estable y en niveles bajos (en torno al 2%) desde 2005, aunque se ha observado un ligero ascenso en 2009 (3,2%).

18. En España, en 2009, los análisis toxicológicos realizados en fallecidos en los que la causa directa de muerte fue una reacción adversa aguda tras el consumo no médico e intencional de sustancias psicoactivas (exceptuando drogas legales) mostraron presencia de anfetaminas en el 3,5% de los casos y de éxtasis en el 1,1% de los casos, sin que pueda concluirse, sin embargo, que existió causalidad entre el consumo de estas sustancias y el fallecimiento debido al predominio, en los fallecidos, de un patrón de policonsumo.

19. El consumo no lícito de ketamina muestra, en España, una extensión limitada y tiene escasa repercusión en los indicadores de problemas relacionados con las drogas. No obstante, durante el periodo 2006-2009, se ha observado un aumento del número de admisiones a tratamiento en que la ketamina era la droga principal o una de las drogas de consumo secundario. También se ha observado una presencia, cada vez mayor, de la ketamina en los episodios de urgencias hospitalarias durante el mismo periodo.

20. No existe, por el momento, ningún tratamiento farmacológico específico que sea eficaz en el tratamiento del abuso y dependencia de los estimulantes de tipo anfetamínico, en general, por lo que el correcto abordaje de la adicción debe ser combinado: farmacológico sintomático y psicosocial.

Extraído de: Informe de la Comisión Clínica sobre Drogas Emergentes, Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad, Gobierno de España, Año 2011.


COMITÉ DE REDACCIÓN - Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas:
Manuel Sanchís Fortea, Julia González Alonso, Elena Álvarez Martín, Carlos Álvarez Vara, Julio Bobes García, Begoña Brime Beteta, Exuperio Díez Tejedor, Magí Farré Albaladejo, Juan Flores Cid, Aurelio Luna Maldonado, Amparo Sánchez Máñez, Rosario Sendino Gómez, Marta Torrens Melich.



Author Valencia Adicciones 
última modificación 07/01/2017



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VALENCIA ADICCIONES ®, Actualizado en: 12:32